Empoderados – Conexión Cuadrangular 2016

La Conexión Cuadrangular 2016, con el lema Empoderados, fue un tiempo refrescante para la Familia Cuadrangular en Honolulu, Hawaii. Pastores, líderes y misioneros de todo el mundo se reunieron a recibir palabra de Dios, visión e instrucción para seguir adelante como movimiento. Además, se disfrutó mucho la cultura encantadora de las islas Hawaianas que agregó un  toque especial a cada tiempo de convivencia entre ministros.

Entre muchos momentos poderosos juntos, se escuchó un llamado específico de Dios a través de cada tema expuesto:

Debemos ir a los lugares más oscuros de la tierra y al mismo tiempo tratar con los lugares más oscuros en nosotros, alineando nuestros corazones con el de Dios- todo con la luz del evangelio, en el poder del Espíritu Santo.

Se sintió una unción nueva para ir a las ciudades grandes de nuestro país y alcanzar a un mundo posmoderno. Se sintió la mano de Dios sobre nuestro movimiento y recibimos palabras proféticas que experimentaríamos los milagros de Dios. Fuimos llamados a hacer discípulos, ser plantadores de iglesias y movimientos y a unirnos a nuestros hermanos en países cerrados al evangelio para que muchos más sean alcanzados. Al mismo tiempo fuimos llamados a tratar con las cosas oscuras que pueden habitar en nuestro corazón, como la falta de descanso que encuentra su raíz en falta de confianza en Dios, la envidia y otras actitudes dañinas que no permiten que brillemos con la luz de Dios. También fuimos exhortados a pelear las batallas y el sufrimiento en la vida con el gozo del Señor, siempre confiando en la bondad de Dios.

Como comunidad hispana compartimos un tiempo juntos en la Conexión Hispana. La iglesia Dios Restaura de nuestro propio distrito nos dirigió en un tiempo de alabanza y recibimos un mensaje de parte del supervisor Fernando Castillo que nos animó a no olvidarnos de nuestras raíces de un corazón sumiso a Dios. Nos enseñó acerca de la unción que viene cuando estamos bajo presión y nuestra oración es que se haga la voluntad de Dios y no la nuestra, como Jesús en el Jardín de Getsemaní.

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